untitled

Director

 

 y

 

Editor

 

pitcharkonaviones@yahoo.com.mx

 

 

 

mutarenkaliente@yahoo.com.mx

 

Diseño Gráfico

 y

Publicación Web

sebastianguttells@yahoo.com

 




Experiencia histórica en educación socialista.






Respecto a la experiencia de educación socialista en México que encabezaran hombres como Narciso Bassols, Gilberto Bosques y Lombardo Toledano, no vendría mal revisar la crítica de Jorge Cuesta. Paradójicamente, desde lo que un pensamiento nacionalista dogmático llamaba la "derecha", el de Orizaba les recordaba a los socialistas de Estado el concepto de modo de producción marxista y la imposibilidad, según Marx --al que los socialistas de Estado veían formalmente como a uno de sus guías--, de transformar el mundo mediante la educación y la cultura, sin alterar de raíz las relaciones entre explotadores y explotados. En tanto no se proponen suprimir el trabajo asalariado como base de la sociedad, los socialistas de Estado se encuentran bien lejos de aquello.

 

Frente al estatismo constitucionalista del 17, y también, como Cuesta, desde una lectura de El Capital de Marx en aquel tiempo, sólo un poco antes, el general Felipe Ángeles previno contra el Leviatán que, en nombre de la Razón y la Ciencia, la Organización y el Orden, el Progreso Revolucionario, suplantaría a la sociedad civil que se construye en el mercado y que es el requisito para un socialismo de y para los trabajadores.

 

Han cambiado los tiempos desde entonces, pero el viejo socialismo de Estado insiste en el poder del Caudillo y de las ideas oficiales, que suelen ser las del Monarca. La educación socialista (socialismo bolivariano) obligatoria. Y las escuelas privadas que no se sometan a los programas oficiales, serán nacionalizadas o clausuradas.

 

¿Cómo plantear en la Ciudad de México, por ejemplo, la relación de un gobierno que trabaja con los recursos del teatro pobre de Augusto Pinto Boal con las miles de academias particulares de música y arte que brotaron en el espacio urbano postmoderno y que formaron a cientos de miles de músicos que no interpretan en ninguna orquesta sino que lo hacen en antros y bares, cafés y fiestas?

 

¿Cómo podrá plantarse frente a sí mismo un gobierno con recursos de teatro pobre frente a una sociedad cuya cultura está monopolizada por el dinero y por dos o tres empresas de capital privado?

 

¿Podrá actuarse con el temple aquel de Fidel Castro que anunciaba la línea del Partido Comunista para cien años adelante y luego proceder a borrar de la realidad el "error mercantil" de las academias patito o será mejor reconocerlas como espacios construídos sobre las leyes sociales del mercado y las chispas intuitivas que en él se aprehende? ¿Por qué no utilizar esos espacios y esas experiencias para la formación de nuevos músicos y artistas, medirla y coordinarla, regularla de tal modo que se haga cargo de la demanda social por el arte? Y todo esto mediante sencillos mecanismos fiscales que pongan, vía disminución de impuestos, una masa de dinero apreciable en la tarea social de descubrir la didáctica para la reproducción del trabajo inmaterial en la sociedad postmoderna: construir socialidad a través de las emociones y sus lenguajes espontáneos.

 

Obvio que desde un gobierno con recursos de teatro pobre no podría pretenderse transformar las relaciones capitalistas que predominan en el mundo. Está bien luchar porque el infierno sea más habitable, a condición de que no se crea que puede llegarse al socialismo con cultura y arte. Toda la obra de Bertolt Brecht mira con el mejor humor posible la forma en la que el fascimo se fue larvando en medio de un exceso de cultura como el que se produjo en la República de Weimar.


Web Hosting · Blog · Guestbooks · Message Forums · Mailing Lists
Allwebco Web Templates · Build your own toolbar · Financial Data · Audio, Fonts, Clipart
powered by a free webtools company bravenet.com